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“…Para eso se publica LA EDAD DE ORO: para que los niños americanos sepan cómo se vivía antes, y se vive hoy, en América, y en las demás tierras… Para los niños trabajamos, porque los niños son los que saben querer, porque los niños son la esperanza del mundo. Y queremos que nos quieran, y nos vean como cosa de su corazón”…
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Cuando la palabra medio es adverbio (es decir, cuando modifica a un adjetivo), es invariable.
UNA LÁGRIMA
La tecnología inmoló a las cartas de amor. La agonía comenzó en 1876, cuando Alexander Graham Bell presentó en público su último invento: el teléfono. Había nacido un revolucionario artefacto que lograba que uno y otro se contactaran de inmediato, sin que importara a qué distancia estaban.
Recabarren, tendido, entreabrió los ojos y vio el oblicuo cielo raso de junco. De la otra pieza le llegaba un rasgueo de guitarra, una suerte de pobrísimo laberinto que se enredaba y desataba infinitamente… Recobró poco a poco la realidad, las cosas cotidianas que ya no cambiaría nunca por otras. Miró sin lástima su gran cuerpo inútil, el poncho de lana ordinaria que le envolvía las piernas. Afuera, más allá de los barrotes de la ventana, se dilataban la llanura y la tarde; había dormido, pero aun quedaba mucha luz en el cielo. Con el brazo izquierdo tanteó dar con un cencerro de bronce que había al pie del catre. Una o dos veces lo agitó; del otro lado de la puerta seguían llegándole los modestos acordes. El ejecutor era un negro que había aparecido una noche con pretensiones de cantor y que había desafiado a otro forastero a una larga payada de contrapunto. Vencido, seguía frecuentando la pulpería, como a la espera de alguien. Se pasaba las horas con la guitarra, pero no había vuelto a cantar; acaso la derrota lo había amargado. La gente ya se había acostumbrado a ese hombre inofensivo. Recabarren, patrón de la pulpería, no olvidaría ese contrapunto; al día siguiente, al acomodar unos tercio de yerba, se le había muerto bruscamente el lado derecho y había perdido el habla. A fuerza de apiadarnos de las desdichas de los héroes de la novelas concluímos apiadándonos con exceso de las desdichas propias; no así el sufrido Recabarren, que aceptó la parálisis como antes había aceptado el rigor y las soledades de América. Habituado a vivir en el presente, como los animales, ahora miraba el cielo y pensaba que el cerco rojo de la luna era señal de lluvia. Un chico de rasgos aindiados (hijo suyo, tal vez) entreabrió la puerta. Recabarren le preguntó con los ojos si había algún parroquiano. El chico, taciturno, le dijo por señas que no; el negro no cantaba. El hombre postrado se quedó solo; su mano izquierda jugó un rato con el cencerro, como si ejerciera un poder.

Hoy inauguramos un nuevo espacio en nuestro blog, "ALUMNOS QUE ESCRIBEN...", destinado a todos aquellos alumnos de nuestra escuela a los que les gusta escribir poemas, cuentos, algún pensamiento o cualquier otra idea, y no encuentran un lugar donde manifestarse..
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EL FANTASMA DEL PASADO
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Hoy sintió dolor, bronca e impotencia
Cosas de la vida que te llevan a la angustia
Le duele la falta de palabra
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Hoy no comprende el porqué
Todo está mal
Quizás, los fantasmas de su pasado
Están a punto de estallar
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Sus ojos brillan, y una pequeña lágrima
Se derrama sobre su mejilla pálida
¿Qué me sucede? Se interrogó
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Hoy siento mi corazón herido,
Apretado, ofendido
Dijo en su pensamiento
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La sensibilidad se notó en su rostro
Hoy siente quebrar su alma,
Su dolor, su todo, vuelca en un papel
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El pasado marca su vida,
Lleva sus sufrimientos al presente
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Su secreto los guarda en su interior,
Pero de vez en cuando regresa ese fantasma
Y le destroza la vida.
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Guadalupe Urquiza - 3er. año “A” (2009)
En la vida diaria, las personas se encuentran en situaciones de comunicación donde cuentan episodios presentes o recuerdan, expresan sus emociones, e incluso realizan algunas acciones (como gestos corporales y señas) que acompañan al discurso, con el propósito de hacerse comprender. A veces el intercambio de ideas y sentimientos se realiza oralmente y otras de manera escrita.
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A partir del siglo XVIII en la teoría literaria moderna se impuso ampliamente el reconocimiento de tres grandes géneros literarios: lírica, narrativa y drama, como patrones generales. Así toda la escritura literaria podría subordinarse a una de estas tres formas.
Cómo la van a robar! La puerta de calle está cerrada con llave. Las ventanas, con las persianas apestilladas.

Gustavo Doré (Francia, 1832/1883)
Aquella noche, en la hora de la rata, el emperador soñó que había salido de su palacio y que en la oscuridad caminaba por el jardín, bajo los árboles en flor. Algo se arrodilló a sus pies y le pidió amparo. El emperador accedió; el suplicante dijo que era un dragón y que los astros le habían revelado que al día siguiente, antes de la caída de la noche, Wei Cheng, ministro del emperador, le cortaría la cabeza. En el sueño, el emperador juró protegerlo.