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jueves, 13 de mayo de 2021

EL LENGUAJE POÉTICO



Todos sabemos que las palabras tienen un significado. Pero también sabemos que, según el contexto en el que se use una palabra, según el lugar que ocupe en una frase, según la situación en la que aparezca, su significado puede variar o puede adquirir nuevos matices. Al consultar en el diccionario, por ejemplo, encontramos muchas palabras con distintas acepciones, que reconocemos cuando escuchamos o leemos cada palabra en una frase u oración determinadas. El sentido de las palabras, entonces no es único ni fijo: su capacidad para manifestar distintos significados es una de las causas principales de la riqueza de la lengua.

Ejemplo: lea el diferente significado de la palabra rojo en las oraciones siguientes:

· El rojo predominaba en el cuadro que pintó.
· Tenía los ojos rojos de tanto llorar.
· El rojo había invadido toda la habitación.

En el primer caso se refiere al color del cuadro (significado claro, sin ambigüedades); el segundo caso, en cambio, es más complejo: rojos están los ojos por efecto del llanto, pero los ojos no son rojos; y el tercer caso es más complejo todavía: ¿a qué se refiere rojo? ¿Se trata de una habitación pintada de rojo?, ¿de una habitación llena de objetos de ese color?, ¿podría tratarse también de una habitación en la que hay manchas de sangre? En este caso, rojo nos hace pensar en un accidente o un crimen cometido en ese lugar y una serie de asociaciones entre palabras nos vienen a la mente.

Lectura:

XXIII

Yo quiero salir del mundo
por la puerta natural,
en un carro de hojas verdes
a morir me han de llevar.

No me dejen en lo oscuro
a morir como un traidor;
yo soy bueno, y como bueno
moriré de cara al sol.

* * *

XXXIX

Cultivo una rosa blanca
en julio como en enero
para el amigo sincero
que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo,
cultivo una rosa blanca.

José Martí
(Cuba, 1853/1895)


Luchador incansable por la independencia de Cuba, esgrimió en su vida dos armas certeras: la pluma y el fusil. Poeta funda-mental de la literatura hispanoamericana, incursionó en prosa y en verso para dignificar la condición humana. Su mensaje literario está dirigido hacia la juventud que aspira a encaminarse hacia los auténticos valores.
Falleció fiel a su ideal de vida: luchando en la acción de Dos Ríos por la libertad de su país.

¿QUÉ ES UN POEMA?

La función poética predomina, especialmente, en las poesías. En ellas, el poeta usa las palabras aprovechando su capacidad de significación y sonoridad. Para ello, el poeta utiliza recursos expresivos y realiza combinaciones de palabras y sonidos que producen un ritmo particular.
Casi todos los poemas están escritos en verso, es decir, que no están escritos de corrido y no ocupan todo el ancho de la página. Los versos, a su vez, pueden agruparse en estrofas, que se reconocen porque entre ellas hay un espacio en blanco.

NOCIONES DE VERSIFICACIÓN

Versificación: es el arte de componer versos de acuerdo con medidas y ritmos determinados.

Verso: es, desde lo sonoro, una unidad rítmica marcada por una pausa final; y desde lo gráfico, se escribe en un renglón, aunque no lo ocupe entero.

Estrofa: Es un conjunto de versos que se separan entre sí por un espacio en blanco. Algunas poesías pueden estar organizadas en estrofas, y cada estrofa puede tener distinto número de versos.

Las estrofas de un poema reciben distintos nombres según la cantidad de versos que contienen:

Pareados: contienen dos versos.
Tercetos: contienen tres versos.
Cuartetos: contienen cuatro versos.
Quintillas: contienen cinco versos.
Sextinas: compuestas por seis versos.
Octavas: son las que tienen ocho versos.
Décimas: son las que tienen diez versos.
Series indefinidas de versos: varía la cantidad de versos y no se separa en estrofas.

Métrica: En muchos poemas, los versos tienen una cantidad de sílabas métricas determinadas. Medir un verso consiste en contar las sílabas que lo integran, teniendo en cuenta algunas licencias poéticas y el acento final. Cuando todos los versos de esos poemas miden igual (o siguen una determinada “métrica”), estamos frente a una poesía con versificación regular, y si no son iguales ni proporcionales entre sí, se dice que es una poesía con versificación irregular.

Las licencias poéticas:

Debemos comenzar por saber a qué llamaremos “licencia”:

1. SINALEFA: se da cuando a una palabra que termina con vocal, le sigue otra que empieza con vocal, así como en el habla corriente tendemos a unir palabras a causa de dicho “enlace” de vocales. En este caso, dicho sonido se contará como una sola sílaba:

Jo/ven,/ a/cér/que/se a/cá:/
¿es/ti/ma us/ted/ su/ pe/lle/jo?/
Pues,/ es/cú/che/me un/ con/se/jo,/
que/ me/ lo a/gra/de/ce/rá./

Rubén Darío (Nicaragua)

2. HIATO: es el caso contrario de la sinalefa. Consiste en la separación de una palabra que termina con vocal con la que le sigue que también comienza con vocal.

Muy/ gra/cio/sa es/ la/ don/ce/lla/
có/mo / es/ be/lla y/ her/mo/sa/.
Di/gas/ tú / el/ ma/ri/ne/ro./

Gil Vicente (España)

3. SINÉRESIS: es la unión de dos vocales pertenecientes a distintas sílabas y que no forman diptongo:

E/lla/ dio al/ des/me/mo/ria/do/
u/na/ al/moha/di/lla/ de o/lor/.
Él/ vol/vió,/ vol/vió/ ca/sa/do/.
E/lla/ se/ mu/rió/ de a/mor.

José Martí (Cuba)

4. DIÉRESIS: es la separación de dos vocales que forman naturalmente diptongo, que se pronuncian con sílabas diferentes y se la marca con una diéresis o crema:

Lar/gas/ bru/mas/ vï/o/le/tas/
flo/tan/ so/bre el/ rí/o/ gris/
y a/llá en/ las/ dár/se/nas/ quie/tas/
sue/ñan/ os/cu/ras/ go/lo/teas/
con/ un/ le/ja/no/ pa/ís./

Leopoldo Lugones (Argentino)

El acento final:

Para medir los versos también tenemos que tener en cuenta qué clase de palabra es la última del mismo, según su acentuación, ya que:

1. Si el verso termina con una palabra grave, el número de sílabas del verso es la que realmente contamos.

Un/ sue/ño/ so/ña/ba a/no/che/ 8
so/ñi/to/ del/ al/ma/ mí/a/ 8
so/ña/ba/ con/ mis/ a/mo/res/ 8
que en/ mis/ bra/zos/ los/ te/ní/a./ 8

Anónimo

2. Si el verso termina con una palabra aguda o con un monosílabo, se le suma una sílaba.

Sau/ce: en/ ver/dad/ te/ di/go/ que/ me/ das/ com/pa/sión 13 + 1
co/mo/ si/ fue/ra un/ ni/do/ se/ te/ ve el/ co/ra/zón./ 13 + 1

Baldomero Fernández Moreno (Argentino)

3. Si el verso termina con una palabra esdrújula, al verso se le deberá restar una sílaba.

Yo/ que an/he/lé/ ser/ o/tro,/ ser/ un/ hom/bre/ 11
de/ sen/ten/cias,/ de/ li/bros/, de/ dic/tá/me/nes/ 12 - 1
a/ cie/lo a/bier/to/ ya/ce/ré en/tre/ cié/na/gas/ 12 - 1
pe/ro/ me en/dio/sa el/ pe/cho i/nex/pli/ca/ble/ 11
un/ jú/bi/lo/ se/cre/to. Al/ fin/ me en/cuen/tro/ 11
con/ mi/ des/ti/no/ su/da/me/ri/ca/no./ 11

Jorge Luis Borges (Argentino)

Además, al hablar de las medidas de los versos, podemos diferenciar dos tipos de versificación: de arte menor, cuando los versos miden ocho sílabas o menos; y de arte mayor, cuando los versos miden nueve versos o más.

Nombre de los versos según la cantidad de sílabas:

a) De arte menor: monosílabos (1 sílaba)
bisílabos (2)
trisílabos (3)
tetrasílabos (4)
pentasílabos (5)
hexasílabos (6)
heptasílabos (7)
octosílabos (8)

b) De arte mayor: eneasílabos (9)
decasílabos (10)
endecasílabos (11)
dodecasílabos (12)
tridecasílabos (13)
tetradecasílabos o alejandrinos (14)
pentadecasílabos (15)
hexadecasílabos u octonarios (16)

La rima: Es un recurso que puede o no darse en la poesía. La rima es la coincidencia de sonidos entre dos o más versos a partir de la última vocal acentuada de cada verso.

Cuando la tarde se inclina
sollozando al occidente,
corre una sombra doliente
sobre la pampa argentina.

Rafael Obligado (Argentina)

La rima puede ser asonante (o imperfecta), cuando, a partir de la última vocal acentuada de los versos, son iguales solamente las vocales.

Por eso cuando la vida
me pone torvo y sombrío,
Cierro los ojos cansados
y recuerdo aquel camino.
En él recorro mi infancia;
oigo mi propio silbido
que despierta muchas cosas
dormidas en el olvido.

Miguel Cané (Argentina)

O bien puede ser consonante (o perfecta): cuando a partir de la última vocal acentuada de los versos, coinciden todos los sonidos (vocales y consonantes).

Me he detenido enfrente del Congreso
y en medio del urbano remolino
he soñado en un rústico camino
y me he sentido el corazón opreso.

Baldomero Fernández Moreno (Argentina)

Pero también están aquellas poesías cuyos versos no poseen rima alguna y que se utilizan en la actualidad. A dichos versos se los llamará versos blancos o sueltos.

ORACIÓN DE UN DESOCUPADO

Padre,
desde los cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora,
no tiene que lavar, limpiar, no tiene
que preocuparse andando el día por la ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.

Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no sé de qué sirve haber nacido,
que me miro las manos rechazadas,
que no hay trabajo, no hay.
Bájate un poco, contempla
esto que soy, este zapato roto,
esta angustia, este estómago vacío,
esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre
cavándome la carne,
este dormir así,
bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido.
Te digo que no entiendo, padre, bájate.
Tócame el alma, mírame
el corazón.
Yo no robé, no asesiné, fui niño
y en cambio me golpean y golpean.
Te digo que no entiendo, padre, bájate
si estás, que busco
resignación en mí y no tengo y voy
a agarrarme la rabia y a afilarla
para pegar y voy
a gritar a sangre en cuello
porque no puedo más. Tengo riñones
y soy un hombre.
Bájate. ¿Qué han hecho
de tu criatura, padre?
¿Un animal furioso
que mastica la piedra de la calle?

Juan Gelman
(Argentina, 1939)

¿Cómo señalar las rimas?

Señalaremos las rimas con letras sobre el margen derecho. A cada rima le corresponderá una letra diferente, según las letras del abecedario. Siempre que en un poema aparezca en sus versos la misma rima, se la identificará con la misma letra.
Habrá que tener en cuenta además si los versos son de arte mayor o arte menor. En el primero de los casos, la letra deberá escribirse con mayúsculas, y en el segundo caso la letra se escribirá en minúscula.

A UNA NARIZ

Érase un hombre a una nariz pegado, A
érase una nariz superlativa, B
érase una nariz sayón y escriba, B
érase un peje espada muy barbado. A

Era un reloj de sol mal encarado, A
érase una alquitara pensativa, B
érase un elefante boca arriba, B
era Ovidio Nasón más narizado. A

Érase un espolón de una galera, C
érase una pirámide de Egito, D
las doce Tribus de narices era. C

Érase un naricísimo infinito, D
muchísimo nariz, nariz tan fiera C
que en la cara de Anás fuera delito. D

Francisco de Quevedo
(España, 1580/1645)


ALGUNOS RECURSOS TÉCNICOS (o recursos de estilo o literarios)

· COMPARACIÓN: establece una comparación entre dos elementos: uno real (A) y otro evocado (B). Estos dos elementos aparecen unidos por el nexo comparativo como.

La blanca cigüeña (A)
como un garabato (B)

Antonio Machado (España)

· METÁFORA: asocia imaginativamente dos elementos, uno real (A) y otro evocado (B). Los elementos pueden aparecer ambos en el verso (metáfora impura) o sólo mencionarse el evocado.

La muerte (A) es una hebra de lágrimas (B)

Hebra de lágrimas (B) --- así llama Mario Benedetti a la muerte.

· IMÁGENES: se utilizan para provocar una representación, en la mente del lector de alguno de los cinco sentidos (imágenes sensoriales) o de algún sentimiento (imágenes afectivas o emotivas).

· Visual cromática:

Ante el pálido lienzo de la tarde
la iglesia, con sus torres afiladas
y el ancho campanario.

Antonio Machado (Esp.)

· Visual cinética:

Una brisa en pañales movía los paraísos...

Baldomero Fernández Moreno (Arg.)

· Auditiva:

Y en los profundos campos silbaba una perdiz...

 
· Táctil:

Vuela sobre la piedra áspera...

Alfonsina Storni (Arg.)



· Olfativa:

El cerro azul estaba fragante de romero...

Leopoldo Lugones (Arg.)

· Gustativa:

Tu nombre me sabe a hierba...

Joan Manoel Serrat (Esp.)

· Afectivas o emotivas:

El miedo se hizo rabia en las miradas...

Mario Benedetti (Urug.)


· PERSONIFICACIÓN: se otorgan a un ser inanimado características y comportamientos humanos.

Ámbito en que se odian dos colores...

Jorge Luis Borges (Arg.)

· ANÁFORA: es la repetición de palabras o frases al comienzo de cada verso.



Si pudiera beber tu sangre
si pudiera oír en la espera tus ladridos marrones,
si pudiera abrazar el vaivén de tu muerte...

Alberto Girri (Arg.)

· HIPÉRBOLE: es una exageración con fines de alabanza o burla.

Érase un hombre a una nariz pegado...

Francisco de Quevedo (Esp.)

· ALITERACIÓN: repetición de un sonido a lo largo de uno o más versos.

García Lorca
Gracia loca
Pablo Neruda
Nobel para Ud.
Violeta Parra
Ave por la lira

Nicanor Parra (Chile)


· ENCABALGAMIENTO: se produce cuando el sentido de un verso únicamente se completa en el siguiente.

¿De qué muerte vino
este pájaro solo que ahora canta...?

Juan L. Ortiz (Arg.)

martes, 1 de marzo de 2016

VALLEJO, César: Los heraldos negros



Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé! 
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, 
la resaca de todo lo sufrido 
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras 
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte. 
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas; 
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma 
de alguna fe adorable que el Destino blasfema. 
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones 
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como 
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada; 
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido 
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!

(Perú, 1892/1938)


MARTÍ, José: Versos sencillos


I

Yo soy un hombre sincero
de donde crece la palma
y antes de morirme quiero
echar mis versos del alma.

Yo vengo de todas partes,
y hacia todas partes voy:
arte soy entre las artes,
en los montes, monte soy.

Yo sé los nombres extraños
de las yerbas y las flores,
y de mortales engaños,
y de sublimes dolores.

Yo he visto en la noche oscura
llover sobre mi cabeza
los rayos de lumbre pura
de la divina belleza.

Alas nacer vi en los hombros
de las mujeres hermosas:
y salir de los escombros,
volando las mariposas.

He visto vivir a un hombre
con el puñal al costado,
sin decir jamás el nombre
de aquella que lo ha matado.

Rápida como un reflejo,
dos veces vi el alma, dos:
cuando murió el pobre viejo,
cuando ella me dijo adiós.

Temblé una vez -en la reja,
a la entrada de la viña-,
cuando la bárbara abeja
picó en la frente a mi niña.

Gocé una vez, de tal suerte
que gocé cual nunca: cuando
la sentencia de mi muerte
leyó el alcalde llorando.

Oigo un suspiro, a través
de las tierras y la mar,
y no es un suspiro. -es
que mi hijo va a despertar.

Si dicen que del joyero
tome la joya mejor,
tomo a un amigo sincero
y pongo a un lado el amor.

Yo he visto al águila herida
volar al azul sereno,
y morir en su guarida
la víbora del veneno.

Yo sé bien que cuando el mundo
cede, lívido, al descanso,
sobre el silencio profundo
murmura el arroyo manso.

Yo he puesto la mano osada
de horror y júbilo yerta,
sobre la estrella apagada
que cayó frente a mi puerta.

Oculto en mi pecho bravo
la pena que me lo hiere:
el hijo de un pueblo esclavo
vive por él, calla y muere.

Todo es hermoso y constante,
todo es música y razón,
y todo, como el diamante,
antes que luz es carbón.

Yo sé que el necio se entierra
con gran lujo y con gran llanto,
y que no hay fruta en la tierra
como la del camposanto.

Callo, y entiendo, y me quito
la pompa del rimador:
cuelgo de un árbol marchito
mi muceta de doctor.



[...]

IX

Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos,
y las orlas de reseda
y de jazmín: la enterramos
en una caja de seda.

... Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor:
él volvió, volvió casado:
ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
obispos y embajadores:
detrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores.

Ella, por volverlo a ver,
salió a verlo al mirador:
él volvió con su mujer:
ella se murió de amor.

Como de bronce candente
al beso de despedida
era su frente ¡la frente
que más he amado en la vida!

Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor:
dicen que murió de frío:
yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos;
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer,
me llamó el enterrador:
¡nunca más he vuelto a ver
a la que murió de amor!

[...]

XXIII

Yo quiero salir del mundo
por la puerta natural:
en un carro de hojas verdes
a morir me han de llevar.

No me pongan en lo oscuro
a morir como un traidor;
yo soy bueno, y como bueno
moriré de cara al sol!


[...]


XXXIX


Cultivo una rosa blanca
en julio como en enero,
para el amigo sincero
que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo;
cultivo la rosa blanca.


José Martí
(Cuba, 1853/1895)

Hacé click en la imagen para leer los versos sencillos completos.


miércoles, 17 de octubre de 2012

STORNI, ALFONSINA: TÚ ME QUIERES BLANCA



Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada
Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.
Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.
Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡Me pretendes alba!
Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros
Y lévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.

AlfonsinaStorni



(Suiza. 1892/Argentina, 1938)

COPLAS



¿Para qué quiero cruces
en mi rosario,
si con mi negra tengo
cruz y calvario?

He de mandar que me entierren
sentado cuando me muera,
para que diga la gente:
“Se murió, pero la espera”.

El verte me da la muerte,
el no verte me da vida.
Más quiero morir y verte
que no verte y tener vida.

Ni con la lanza en el pecho
tu nombre podré olvidar.
En cenizas convertido,
señas de amor has de hallar.

A mi madre y a ti quiero
con el cariño más fuerte.
A ella, que me dio la vida;
y a ti, que me das la muerte.


Anónimo popular argentino

viernes, 17 de agosto de 2012

GIRONDO, OLIVERIO: POEMA 12



Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, se despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden, y se entregan.



OLIVERIO GIRONDO
(Argentina, 1891/1967)

domingo, 12 de agosto de 2012

DE LA VEGA, JORGE: Proximidad





Estar cerca, aproximarse,
acercarse, estrecharse y abrazarse,
rozarse, bordearse y confundirse
y ceñirse y apretarse, apiñarse, agavillarse,
allegarse, adjuntarse e incluirse,
hacinarse, apropincuarse y anudarse
y reanudarse, avecinarse y convivirse.
Unámonos, unifiquémonos,
añadámonos, sumémonos, adicionémonos
reunámonos, liguémonos, recopilémonos
aliémonos y enlacémonos,
conciliémonos y aglutinémonos,
adhierámonos, amalgamémonos y barajémonos,
enrosquémonos, embebámonos e intercalémonos
y entrelacémonos y entremezclémonos y
entretejámonos.
Compañera, acompañante,
consecuente, inseparable, connivente,
confusa, aproximada, convergente,
yuxtapuesta y adyacente, fronteriza e inherente,
inclusa, incluida y subsiguiente:
fijate cuánto podría hacer la gente
si el diccionario fuera menos imponente.

Jorge de la Vega




JORGE DE LA VEGA (Argentina, 1930/1971). Pintor autodidacto que exploró las cualidades sensoriales de la psicodelia, y cuestionó la pintura como arte de elite ("Entiendo que la pintura está terminada. Durante mucho tiempo nos hicieron creer que el artista pertenecía a una elite, que era un ser privilegiado, todo espíritu, abstracción incontaminada. En consecuencia, los poderosos de dinero se apropiaban de esa elite: el artista sólo producía para ellos y no llegaba a quien debe llegar, a la masa"). En los años 60s formó parte de la Nueva Figuración ("Fuimos en busca de una figura pero agregándole toda la fantasía y el embadurne de la niñez")Como cantautor, fue un protagonista fundamental en el movimiento denominado Nueva Canción. Compuso y editó su disco "El gusanito en persona", y grabó un segundo aún inédito.Dibujó historietas, diseñó afiches, presentó exposiciones y exposiciones-concert, participó de espectáculos musicales en el Di Tella, el Regina, el SHA y La Fusa. Y quería que la gente tarareara sus cuadros e imaginara sus canciones...

lunes, 18 de junio de 2012

MACHADO, ANTONIO: LXXXV




La primavera besaba
suavemente la arboleda,
y el verde nuevo brotaba
como una verde humareda.

Las nubes iban pasando
sobre el campo juvenil...
Yo vi en las hojas temblando
las frescas lluvias de abril.

Bajo ese almendro florido,
todo cargado de flor
-recordé-, yo he maldecido
mi juventud sin amor.


Hoy, en mitad de la vida,
me he parado a meditar...
Juventud, nunca vivida,
¡quién te volviera a soñar!

España, 1875/1939


sábado, 1 de octubre de 2011

FERNÁNDEZ MORENO, CÉSAR: EL ESTADIO


se apagaron las luces del estadio
y era un vibrante anillo de cemento y de sangre
un plato volador bajado de los astros
de la noche recién surcada
todavía humeante
y posado recién sobre un desconocido planeta verde
se encendieron las luces
y los cien mil viajeros descubrieron maravillados
que los veintidós habitantes del nuevo planeta
usaban alegres camisetas de colores
y corrían detrás de una esferita blanca
chocando a veces entre sí
pero luego seguían corriendo hasta abrazarse.

Argentina, 1919/1985

lunes, 11 de julio de 2011

BELLESSI, DIANA: Love Story



Estábamos

tomando mate en su rancho

bajo un mediodía de oro

en las riberas, San Pedro

era y ella

doña Aurorita López

Iban y venían tramos

de vida con el amargo

Los vecinos,

la miseria, el que está

en el río come, dijo,

Dios y Evita y qué ojos tiene

m′hijita

hasta que el relato ancló

en su hombre escuchando manso

mientras hacía el estofado

Supe ser

Buenamoza dijo y aquí

amarró su barco un hijo

del gringo Ford. Me propuso

matrimonio

Consulté a mi padre y él

que sabía yo esperaba

al que hoy es mi marido

sirviendo

de soldado allá en el sur,

me miró de frente y dijo:

"Sepa usted y para siempre,

el corazón es una achura

que no se vende"

DIANA BELLESSI

(Argentina, 1946)

miércoles, 22 de junio de 2011

GIANUZZI, JOAQUÍN: PERPLEJIDADES DEL AMANECER

El dormitorio en Arles
(Vincent Van Gogh - Países Bajos 1853/Francia 1890)

I

Un minuto de fe para buscar a tientas

la camisa más despierta. Una especie

de convicción para sentirme apto.

En la oscuridad menguante, el dormitorio

huele a existencia en bruto,

a ropa fría, a zapatos caídos

con toda la neura encima. Esto insiste

en tener algo que ver contigo.

Desde la calle

los ruidos ciegos y la jadeante

respiración de la materia manufacturada

suben con sus propias razones para vivir.

He allí lo espumoso, la tierra triunfante

que apenas me concierne. Pero la camisa

ya pierde su inocencia, reclama relaciones

y el perpetuo fracaso de la identidad

en el amanecer de este día laborable.

II

Desamparo ideológico del lunes:

en la madrugada invernal ha concluido

el aplazamiento. Perplejo

y desdichado a su manera, el pie

con que bajamos de la cama se detiene

a medio camino. En ese titubeo prenatal

también vacilan

el resto del cuerpo

y el ser en general con su condena.

La realidad privada paraliza su regreso

al viejo desastre, a la recurrente

y oscura oportunidad. ¿Qué clase de verdad

hay en esa negación? ¿Qué mano de la época

pone las opciones individuales en punto muerto?

En el cerebro cerrado circula

un gemido que nos detiene al borde

de la respiración universal del día.

Y entre la historia a punto de caer

en la taza de café y la vuelta del rostro

a la dorada aniquilación personal

comienza el lunes en todo el país


Joaquín Gianuzzi

(Argentina, 1924/2004)