miércoles, 23 de diciembre de 2009

BLANCA, Augusto: No olvides que una vez tú fuiste sol

Dos mujeres corriendo en la playa
Pablo Picasso - 1922
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No olvides que una vez tú fuiste sol,
no olvides ni la tapia, ni el laurel;
no dejes de asombrarte al asistir
a un nuevo nacimiento en tu jardín.
No pierdas una ventana,
no entregues tus mañanas
de aguaceros y juegos,
ni desentierres tesoros viejos.
No ocultes lo que ayer se te ofreció,
no escondas ni la pena ni el dolor,
no dejes que una nube diga ”adiós”,
no saltes en pedazos.
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No ocultes tu diamante.
No entregues tu perfecto amanecer,
ni tus estrellas, ni tu arena, ni tu mar,
ni tu incansable caminar.
Vete de nuevo hasta el arroyo
donde está tu mejor canto.
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Y ve,
cálmale la sed a tus enormes prados,
no permitas que se pierda tu cosecha,
hoy, que hasta la lluvia fiel
no te ha escuchado,
y busca tu raíz.
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Y dale la caricia a la que siempre espera,
la única manera de hacerla que vuelva
a ofrecerte frutos hasta en el invierno.
Y no olvides que una vez tú fuiste sol.
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Y ve,
desata esos diques de corrientes presas,
déjate llevar y vuelve a ser jinete,
baja hasta tus valles de palomas sueltas,
que éste es tu país:
donde están tus riendas,
donde está tu espuma,
donde abandonaste tu camino entonces,
donde naufragaste haz crecer mil rosas.
Y no olvides que una vez tú fuiste sol.
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Augusto Blanca
(Cuba, 1945)

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Augusto Blanca junto con Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Santiago Feliú, entre otros, fue uno de los fundadores de la Nueva Trova Cubana.






viernes, 18 de diciembre de 2009

FONTANARROSA, Roberto: Las malas palabras

No voy a lanzar ninguna teoría. Un congreso de la lengua es un ámbito apropiado para plantear preguntas y eso voy a hacer.
La pregunta es por qué son malas las malas palabras, ¿quién las define? ¿Son malas porque les pegan a las otras palabras?, ¿son de mala calidad porque se deterioran y se dejan de usar? Tienen actitudes reñidas con la moral, obviamente. No sé quién las define como malas palabras. Tal vez al marginarlas las hemos derivado en palabras malas, ¿no es cierto?
Muchas de estas palabras tienen una intensidad, una fuerza, que difícilmente las haga intrascendentes. De todas maneras, algunas de las malas palabras... no es que haga una defensa quijotesca de las malas palabras, algunas me gustan, igual que las palabras de uso natural.
Yo me acuerdo de que en mi casa mi vieja no decía muchas malas palabras, era correcta. Mi viejo era lo que se llama un mal hablado, que es una interesante definición. Como era un tipo que venía del deporte, entonces realmente se justificaba. También se lo llamaba boca sucia, una palabra un poco antigua pero que se puede seguir usando.
Era otra época, indudablemente. Había unos primos míos que a veces iban a mi casa y me decían: “Vamos a jugar al tío Berto”. Entonces iban a una habitación y se encerraban a putear. Lo que era la falta de la televisión, que había que caer en esos juegos ingenuos.
Ahora, yo digo, a veces nos preocupamos porque los jóvenes usan malas palabras. A mí eso no me preocupa, que mi hijo las diga. Lo que me preocuparía es que no tengan una capacidad de transmisión y de expresión, de grafismo al hablar. Como esos chicos que dicen: “Había un coso, que tenía un coso y acá le salía un coso más largo”. Y uno dice: “¡Qué cosa!”.
Yo creo que estas malas palabras les sirven para expresarse, ¿los vamos a marginar, a cortar esa posibilidad? Afortunadamente, ellos no nos dan bola y hablan como les parece. Pienso que las malas palabras brindan otros matices. Yo soy fundamentalmente dibujante, manejo mal el color pero sé que cuantos más matices tenga, uno más se puede defender para expresar o transmitir algo. Hay palabras de las denominadas malas palabras, que son irremplazables: por sonoridad, por fuerza y por contextura física.
No es lo mismo decir que una persona es tonta, a decir que es un pelotudo. Tonto puede incluir un problema de disminución neurológico, realmente agresivo. El secreto de la palabra “pelotudo” –que no sé si está en el Diccionario de Dudas- está en la letra “t”. Analicémoslo. Anoten las maestras...
Hay una palabra maravillosa, que en otros países está exenta de culpa, que es la palabra “carajo”. Tengo entendido que el carajo es el lugar donde se ponía el vigía en lo alto de los mástiles de los barcos. Mandar a una persona al carajo era estrictamente eso. Acá apareció como mala palabra. Al punto de que se ha llegado al eufemismo de decir “caracho“, que es de una debilidad y de una hipocresía…
Cuando algún periódico dice “El senador fulano de tal envió a la m… a su par”, la triste función de esos puntos suspensivos merecería también una discusión en este congreso.
Hay otra palabra que quiero apuntar, que es la palabra “mierda”, que también es irremplazable, cuyo secreto está en la “r”, que los cubanos pronuncian mucho más débil, y en eso está el gran problema que ha tenido el pueblo cubano, en la falta de posibilidad expresiva.
Lo que yo pido es que atendamos esta condición terapéutica de las malas palabras. Lo que pido es una amnistía para las malas palabras, vivamos una Navidad sin malas palabras e integrémoslas al lenguaje porque las vamos a necesitar.
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Fragmentos de la ponencia del escritor, dibujante y humorista rosarino en el III Congreso Internacional de la Lengua Española, llevado a cabo en noviembre de 2004 en Rosario, provincia de Santa Fe.

domingo, 13 de diciembre de 2009

CARTA DE BOTAFOGO

Yo, don Vilanova, más conocido como Botafogo, en honor a mis cuarenta años de ruta junto al rock y el blues y a mis libros de enseñanza de música que han influenciado a varias generaciones de músicos, muchos de los cuales forman parte hoy de lo más valioso de la escena del rock actual: declaro responsables y culpables de la muerte de ciento noventa y ocho personas en Cromagnon y del cráneo destrozado de Rubén en Vélez, a las empresas discográficas, medios gráficos, radiales y televisivos, managers y representantes, que dieron difusión a grupos de mierda integrados por pseudo músicos horribles e hijos de puta que desde sus canciones y sus escenarios hablan de que está todo bien con el descontrol, la autodestrucción con la “merca”, el “paco”, el alcohol, los psicofármacos…
Ellos cobran dinero de SADAIC, regalías de la venta de sus discos, dinero fresco en sus shows… pueden robar un remís en Rosario y entrar por una puerta de la comisaría, firmar un autógrafo al comisario y salir por la puerta de atrás como si nada grave hubiera sucedido… Pueden salir al escenario con un porro de paco colgando de sus labios dando un ejemplo a sus seguidores que no están cubiertos por SADAIC, por una empresa discográfica multinacional, que no tienen una obra social como la de SADAIC o la de SADEM, que no tienen un mánager que les va a procurar un buen abogado… son muy injustos, muy cínicos, y muy poco concientes de lo que están haciendo… ¡Ustedes son culpables y cómplices de estas desgracias!
¿Vieron ustedes el bochorno de Pity “cantando” (graznando desafinadamente ) con Fito Páez? … ¿¡Qué mierda es eso?! ¡¡¡¡¡Eso es pura bosta!!!!! Sin embargo goza de la aprobación y la difusión y de los favores de quienes acuso más arriba… ¿Y los Callejeros? ¡¿Qué es esa basura?!... ¡¿Por qué difunden esa mierda que ni siquiera puede ser considerada música mala?!
Recientemente pedí apoyo al Zar del rock y pop porteño para un show mendigando un poco de difusión y como respuesta recibí un: “No me interesa porque vos tocaste con Petinatto” ¡¡¡¿¿¿ ¿??!!!
Yo en mis temas hablo del amor, de los sueños, de las estrellas, de los vínculos, de la introspección, de los átomos, de la magia y el misterio de la vida, de volar con la mente, de imaginar un mundo mejor… y me veo obligado a andar mendigando un poquito de difusión…
Si ustedes difunden a Pity, a los Callejeros, y a un montón de grupos más que bajan línea de que está todo bien con el reviente -aunque algunos de ellos envían mientras tanto a sus hijos a colegios de curas ¿¡?! y ostentan símbolos nazis como adornos de sus escenografías-… ustedes son cómplices de difundir el consumo de paco, merca, alcohol… ¿de qué lado están?... ¿qué ganan ustedes con esto?... ¿qué oscuros intereses están favoreciendo?
Yo pertenezco a la generación de pibes influenciados por Almendra, Manal, Pappo’s Blues, Pescado Rabioso, Invisible, Aquelarre, Arco Iris, Vox Dei, Los Gatos, La pesada del Rock and Roll, etc., etc., etc.… que me dieron ganas de ser músico y de cambiar el rumbo de mi vida hacia algo mejor que la mediocridad de aquellos días. Me mostraron que entre el negro y el blanco de la “argentinidad al palo” había un hermoso arco iris… jamás me hablaron de drogas sino de despertares… Gracias a ellos hace cuarenta años que me gano la vida honestamente como músico, gracias a ellos evolucioné como ser humano, intelectualmente, psicológicamente, espiritualmente, emocionalmente.
Los autos importados y las casas de los “countries” en las que habitan estos “Rey Midas del rock”, las compraron gracias a ese rock argentino que puso la piedra basal de este negocio, pero parece no recordarlo. Como ya se ha dicho, sus billeteras están forradas con la “piel de los músicos”…
Mucha de la pibada de hoy está descorazonada, desconcertada, frustrada, sin ilusiones, sin sueños, sin posibilidades, no cree en un porvenir y mucho peor: ¡están muy enojados! Es nuestra obligación, es vuestra obligación, hablarles de que un mundo mejor es posible, para lo cual deben cuidar su cerebro de las drogas y el alcohol, porque el cerebro es el templo del alma, es un regalo del misterioso universo creativo con el que nos contacta la música, la buena música.
Agradeceré la difusión al menos de este reclamo que no es sólo a título personal.
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Don Vilanova, alias Botafogo.
Firma: Miguel Ángel Vilanova
DNI: 11.956.658
Mat. Prof. de Músico: N° 4. Otorgada por la Sociedad Argentina de Músicos.
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martes, 8 de diciembre de 2009

CARTAS DE LECTORES




Sr. Director:


Aprovecho este espacio para compartir la gratificante experiencia que he acumulado en estos dos últimos años, en una institución educativa de nuestra ciudad.

Pertenezco al nuevo grupo de alumnos egresados "Promoción 2009", de la Escuela de Enseñanza Media para Adultos N° 1007 "Libertad", que funciona en el edificio de la Escuela Moreno, ubicada en calles Las Heras y Córdoba.

Dos años atrás, a pesar de mi edad, decidí retomar los estudios, para satisfacer una inquietud personal. Hoy debo decir que mis expectativas se vieron superadas. Fui sorprendida por la calidad y calidez humana, de los miembros que componen la institución.Cada noche, nuestros docentes compartieron sus conocimientos, con quienes concurríamos a clase, brindándonos su apoyo y comprensión para cada situación. Allí he visto construir "Patria", tanto por profesores, como también por alumnos que luego de arduas tareas laborales, hacían un gran esfuerzo para adquirir mayor educación, tratando de cambiar una dura realidad, en pos de un futuro mejor y dejando un legado ejemplar, de esfuerzo y trabajo, para nuestra juventud.

Solamente queda agradecer y manifestar mi profundo orgullo, por haber pertenecido a esa "Escuela", a la que seguiré, por siempre, ligada afectivamente.


María Cristina Huber

LC 6.519.384

domingo, 6 de diciembre de 2009

¿PRESIDENTE KIRCHNER O PRESIDENTA KIRCHNER?

Sin dudas, cuando nos referimos a la señora Cristina Fernández de Kirchner, no solo es correcto decir que es la presidenta de nuestro país sino que “suena” mejor que utilizar presidente, y esto no conlleva en absoluto una falta de respeto, una degradación ni un sentido despectivo.
Cuando hablamos de la formación del femenino en profesiones, cargos, títulos o actividades humanas, ya no solo debemos remitirnos a los diccionarios de la RAE para consulta, sino a los “usos y costumbres” que han aceptado ampliamente (especialmente a través de la prensa) el empleo del femenino para aquellos oficios, funciones o actividades que desarrollan las mujeres en la actualidad, tareas que tradicionalmente eran desempeñadas por los hombres. Sólo como ejemplo vale mencionar que la Academia ya ha aceptado como correctas sastra (de sastre) y cacica (de cacique).
¿Malsonantes? Puede ser, pero en muchos casos ya se ha generalizado el uso del femenino para aquellos cargos ejercidos por mujeres: jefa, directora, ingeniera, abogada, técnica, arquitecta, síndica, perita, defensora, fiscala, jueza, concejala y, por supuesto, presidenta.
Y no estamos hablando de un uso tan reciente de estos femeninos. ¿O la clase obrera, el pueblo, no decía ya durante el primer gobierno del General Perón “Evita capitana”? ¿Se cuestionó por aquella época si debía decirse “Evita capitán”?
Este texto no pretende ser purista ni dejar de serlo. Harto sabido es que las lenguas vivas como la nuestra cambian constantemente y lo hacen según el uso y la aprobación que le da la gente, el pueblo parlante.
¿Suena “lindo” decir: “La presidente se reunió con las gobernadores y las concejales de todo el país para analizar el futuro de las Jefes de Hogar”? ¿O “Las jueces y las fiscales de la Nación tuvieron su propio congreso”? Evidentemente, no.
Es hora de que aceptemos los usos y costumbres del pueblo —en este caso, además, avalados por la Academia— y si hay resabios de un machismo lingüístico retrógrado que se resiste al cambio —entre los que podemos incluir a muchas mujeres—, combatámoslos en pos de la riqueza de nuestra lengua, siempre viva.

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SF

jueves, 3 de diciembre de 2009

WALSH, María Elena: La eñe

La culpa es de los gnomos que nunca quisieron ser ñomos.

Culpa tienen la nieve, la niebla, los nietos, los atenienses, el unicornio.

Todos evasores de la eñe.

Señoras, señores, compañeros, ¡amados niños!

¡No nos dejemos arrebatar la eñe!

Ya nos han birlado los signos de apertura de interrogación y admiración.

Ya nos redujeron hasta el apócope. Ya nos han traducido el pochoclo.

Y como éramos pocos, la abuelita informática ha parido un monstruoso # en lugar de la eñe con su gracioso peluquín, el ~.

¿Quieren decirme qué haremos con nuestros sueños?

Entre la fauna en peligro de extinción, ¿figuran los ñandúes y los ñacurutuces?

En los pagos de Añatuya, ¿como cantarán Añoranzas?

¿A qué pobre barrigón fajaremos al ñudo?

¿Qué será del Año Nuevo, el tiempo de ñaupa, aquel tapado de armiño y la ñata contra el vidrio?

¿Y cómo graficaremos la más dulce consonante de la lengua guaraní?

"La ortografía también es gente", escribió Fernando Pessoa.

Y, como la gente, sufre variadas discriminaciones.

Hay signos y signos, unos blancos, altos y de ojos azules, como la W o la K.

Otros, pobres morochos de Hispanoamérica, como la letrita segunda, la eñe, jamás considerada por los monóculos británicos, que está en peligro de pasar al bando de los desocupados después de rendir tantos servicios y no ser precisamente una letra ñoqui.

A barrerla, a borrarla, a sustituirla, dicen los perezosos manipuladores de las maquinitas, sólo porque la ñ da un poco de trabajo.

Pereza ideológica, hubiéramos dicho en la década del setenta.

Una letra española es un defecto más de los hispanos, esa raza impura formateada y escaneada también por pereza y comodidad.

Nada de hondureños, salvadoreños, caribeños, panameños.

¡Impronunciables nativos!

Sigamos siendo dueños de algo que nos pertenece, esa letra con caperuza, algo muy pequeño, pero menos ñoño de lo que parece.

Algo importante, algo gente, algo alma y lengua, algo no descartable, algo propio y compartido porque así nos canta.

No faltará quien ofrezca soluciones absurdas: escribir con nuestro inolvidable César Bruto, compinche del maestro Oski. Ninios, suenios, otonio... Fantasía inexplicable que ya fue y preferimos no reanudar, salvo que la Madre Patria retroceda y vuelva a llamarse Hispania.

La supervivencia de esta letra nos atañe, sin distinción de sexos, credos ni programas de software.

Luchemos para no añadir más leña a la hoguera donde se debate nuestro discriminado signo.

Letra es sinónimo de carácter.

¡Avisémoslo al mundo entero por Internet!

La eñe también es gente.
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María Elena Walsh
(Argentina, 1930)

martes, 1 de diciembre de 2009

CONSEJO - CONCEJO


Consejo además de significar parecer o dictamen que se da o toma para hacer o no hacer algo, es una corporación cuyos miembros, llamados consejeros, son designados por el gobierno o por entidades particulares con fines consultivos y administrativos.

Ejemplo:

Consejo Federal de Educación
Consejo Asesor Gubernamental


Concejo, en cambio, es sinónimo de ayuntamiento. Es una corporación elegida por el pueblo e integrada por los concejales.

Ejemplo:

En el Concejo Deliberante se aprobaron muchos proyectos.
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SF

ALUMNOS QUE ESCRIBEN...


EL GRAN DESEO DE VIVIR

Carlos, señor mayor, lucha por su vida.
Grandes deseos, grandes sueños.
La mente recuerda su vida, su todo.
Pensamientos de aviones,
retornos a su infancia y a la de sus hijos,
a quienes adora y dio lo mejor de sí mismo.

Lluvias, tormentas, días soleados
se reflejan en su mirada.
Pero sobre todo,
se destaca el amor a su esposa,
compañera eterna.
Lucha y lucha con amor
agradeciendo a Dios
por cada uno de sus días que transcurren.

Respeto, humildad
sus manos brindan.
Carlos, sus años nos dan ejemplo.
Imagina cada vez que se interna
que su batalla contra el corazón,
es triunfante.
Él es feliz con solo vivir la vida.

Guadalupe Urquiza - 3º “A” - 2009

sábado, 28 de noviembre de 2009

ALIVERTI, Eduardo: Sex and the city

Responsables de programación de la tevé desenvainan una razón cínica, pero rayana en lo indesmentible: la gente consume esa basura.

Por fuera de los pacatos y de la tilinguería que sólo se escandaliza por las formas, este mundo televisado de la puteada por la puteada misma; de las tetas y los trastes y los gemidos casi como única razón argumental; del humor barato; de actores y actrices de cuarta; de banalidades permanentes; de chimenteros-estrella; este mundo comunicacional berreta en el que los programas periodísticos de opinión desaparecieron de la tevé abierta, ¿este mundo mediocre y mersa es ajeno a la "gran" política; es ajeno a quiénes son los confirmados dueños de los grandes medios y, sobre todo, es ajeno a lo que somos como sociedad en términos de nuestros intereses colectivos?

Apareció y arrecia una polémica: ¿qué hacemos con el sexo y el lenguaje soez a toda hora, y con nuestros niños y con nuestros adolescentes?

Algunos comunicadores se escandalizan. Proponen multas efectivas, resguardo del horario de protección al menor, sanciones.

Algunos responsables de programación de la tevé desenvainan una razón cínica, pero rayana en lo indesmentible: la "gente" consume esa basura, a niveles de 10, 20, 30 o más puntos de rating. Los intelectuales están desaparecidos, con el atenuante de que algunos o varios no son convocados por los medios. Lo que no se está diciendo ni discutiendo es lo que explica todo, aunque no sirva para cambiar nada. La televisión y los medios, en general, no son causa. Son espejo. Es una tontería enorme atribuir el nivel mediático a meras decisiones gerenciales que buscan el impacto fácil, y la sociedad debería encontrar una respuesta infinitamente mejor que esa en sus propias quejas cotidianas.

Porque, entre otros ámbitos, es en esos mismos y denostados medios -a los que no se debe eximir de responsabilidades y culpas, todo lo contrario- donde se escucha hasta el cansancio que los pibes no leen, que los docentes son unos burros, que el lenguaje se empobreció, que la educación se cae a pedazos, que no hay debates de fondo, que cualquier cuestionamiento es superficial, que toda una generación parece de descerebrados. ¿Qué astilla se pretende de ese palo?

Da la sensación de que los argentinos no terminan de asumir el huracán exterminador que significó el menemismo, en términos culturales. El menemismo en la aldea local y la salvajada del neoliberalismo en la global provocaron la desaparición del pensamiento crítico, el culto mesiánico al individualismo, el bastardeo de todo valor de excelencia, el consumo desaforado a costa del resto que fuere, la destrucción de un sistema educativo que así sea a los tumbos mantenía alguna base de igualitarismo comunitario.

La década del '90 profundizó el entramado de fiesta de los poderosos y exclusión popular; y a la par surgía lo que se llamó "farandulización de la política", que en verdad distó de abarcar sólo a la dirigencia, porque mientras se remataba el país y la modernización tecnológica y el delirio del uno a uno compraban las conciencias, la capacidad intelectual del conjunto también se frivolizó.

Los medios jugaron un papel decisivo, porque sin su concurso no hubiera existido la consumación de la estupidez. Pero en tanto no fue ni es una estupidez inocente sino una estrategia de poder, los medios son un instrumento. Con lo cual el eje de la discusión está corrido de lugar.

Entran allí la derrota cultural de los sectores populares, el todo vale que legó la rata, la corrupción aceptada como mal congénito, la mentalidad clip donde nunca queda nada.

Ese poder estupidizante, en tanto victorioso, refleja nuestra decadencia analítica (entre otras). Y es un poder feliz con el modo en que le estamos discutiendo. Escandalizan el sexo y el lenguaje televisivos, pero no la ausencia de un periodismo que interpele cuestiones estructurales, nada menos. Y qué curioso: se desató este debate justo cuando el Gobierno renovó las licencias de los permisionarios de radio y tevé por decenas de años, mediante un decreto de necesidad y urgencia. ¿Por qué las instituciones oficiales, y tanto sociólogo, y tanto periodista de los grandes medios preocupados por la salud mental de nuestros infantes y púberes, y por la televisión chatarra, no llaman a debatir quiénes y por qué son los ratificadísimos dueños de los medios? ¿De qué estamos hablando? ¿De discutir contenidos con Moneta y Manzano? Oigan, se puede entender que nadie muerde la mano del que le da de comer. Pero entonces, notables pensadores argentinos, quédense en sus casas y no pasen, al menos ante sí mismos, la vergüenza de cuestionar no a los coitos televisivos sino al sexo de los ángeles.

Y en cuanto a la popular y como decía Tato Bores: mis queridos chichipíos, traten de pensar un poco más antes de hacer pasar el centro de las cosas por la televisación de algunas tetas de más.
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EDUARDO ALIVERTI (Periodista)
Diario "La Opinión" de Rafaela. Martes, 21 de junio de 2005

martes, 24 de noviembre de 2009

MARTÍ, José: La Edad de Oro

“…Para eso se publica LA EDAD DE ORO: para que los niños americanos sepan cómo se vivía antes, y se vive hoy, en América, y en las demás tierras… Para los niños trabajamos, porque los niños son los que saben querer, porque los niños son la esperanza del mundo. Y queremos que nos quieran, y nos vean como cosa de su corazón”…

“…Pero nunca es un niño más bello que cuando trae en sus manecitas de hombre fuerte una flor para su amiga, o cuando lleva del brazo a su hermana, para que nadie se la ofenda: el niño crece entonces, y parece un gigante”…

Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado y a pensar y a hablar sin hipocresía. En América no se podía ser honrado, ni pensar, ni hablar. Un hombre que oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado. Un hombre que obedece a un mal gobierno, sin trabajar para que el gobierno sea bueno, no es un hombre honrado. Un hombre que se conforma con obedecer a leyes injustas, y permite que pisen el país en que nació los hombres que se lo maltratan, no es un hombre honrado”...

“Hay hombres que son peores que las bestias, porque las bestias necesitan ser libres para vivir dichosas: el elefante no quiere tener hijos cuando vive preso; la llama del Perú se echa en la tierra y se muere cuando el indio le habla con rudeza, o le pone más carga de la que puede soportar. El hombre debe ser, por lo menos, tan decoroso como el elefante y como la llama. En América se vivía antes de la libertad como la llama que tiene mucha carga encima. Era necesario quitarse la carga, o morir”...

Esos son héroes; los que pelean para hacer a los pueblos libres, o los que padecen en pobreza y desgracia por defender una gran verdad. Los que pelean por la ambición, por hacer esclavos a otros pueblos, por tener más mando, por quitarle a otro pueblo sus tierras, no son héroes, sino criminales”.

Lo que ha de hacer el poeta de ahora es aconsejar a los hombres que se quieran bien y pintar todo lo hermoso del mundo de manera que se vea en los versos como si estuviera pintado con colores, y castigar con la poesía, como con un látigo, a los que quieran quitar a los hombres su libertad, o roben con leyes pícaras el dinero de los pueblos, o quieran que los hombres de su país les obedezcan como ovejas y les laman la mano como perros. Los versos no se han de hacer para decir que se está contento o se está triste, sino para ser útil al mundo, enseñándole que la naturaleza es hermosa, que la vida es un deber, que la muerte no es fea, que nadie debe estar triste ni acobardarse mientras haya libros en las librerías, y luz en el cielo, y amigos, y madres”...

“Antes todo se hacía con los puños: ahora, la fuerza está en el saber más que en los puñetazos; aunque es bueno aprender a defenderse, porque siempre hay gente bestial en el mundo, y porque la fuerza da salud, y porque se ha de estar pronto a pelear, para cuando un pueblo ladrón quiera venir a robarnos nuestro pueblo”…

“Las cosas buenas se deben hacer sin llamar al universo para que lo vea a uno pasar. Se es bueno porque sí; y porque allá adentro se siente como un gusto cuando se ha hecho un bien, o se ha dicho algo útil a los demás. Eso es mejor que ser príncipe: ser útil. Los niños debían echarse a llorar, cuando ha pasado el día sin que aprendan algo nuevo, sin que sirvan de algo”…


(Cuba, 1853/1895)


jueves, 12 de noviembre de 2009

ALUMNOS QUE ESCRIBEN

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ÁNGEL MÍO
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Porque soy parte de tus ojos
y tú de los míos
quiero ser dueño del tiempo
y mirar juntos la vida
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Porque soy ausencias
y tú la alegría de mis tristezas
muestras tus colores
despertándome al destino
.Porque soy un soñador
y tú la dueña de mis sueños
te cubriré de rosas
tu nuevo camino
.
Porque la memoria me hace niebla
y tú me das tu luz
iluminando los senderos
con tu simpleza
.
Porque creo en ti
y tú alimentas mi alma
con el susurro de tus deseos
y la ternura de tu corazón
.
Porque la luna me enseñó a volar hace doce años
y tú me enseñaste a ser Papá
tenerte fue mi bendición
eres la fuerza de mi amor
.
Porque quiero ser el perdón, quiero sufrir tus heridas
quiero ser cada lágrima en tu llanto y enseñarte el camino hacia la esperanza
Porque es el comienzo y tú tan mía
ves nacer la adolescencia como un suspiro del sol.
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Te amo, Ángel Mío, por siempre mi niña… apenas mujer.
Gracias por ser mi hija.
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Bernabé Acevedo - 3er. año "A" (2009)

sábado, 7 de noviembre de 2009

¿POR QUÉ LITERATURA EN LA SECUNDARIA?

Uno de los problemas que los profesores advertimos desde hace mucho tiempo es el alejamiento de los jóvenes de la lectura. Hablamos de los jóvenes porque son el “grueso” de la población escolar, pero no debemos olvidarnos de que el problema es general del ser humano. ¿Por qué? Simplemente porque vivimos en un mundo donde la imagen es la comunicación fundamental. Vivimos en un mundo donde no necesitamos movernos de nuestra casa para saber qué es lo que está pasando en Irak, en Israel, en Europa o en Buenos Aires. La televisión ha ocupado en la vida del hombre un lugar importantísimo. Uno no necesita leer ni siquiera el diario para estar informado de las últimas noticias; no siente la necesidad de leer una novela, ya que tiene una variada oferta en la programación. Ni siquiera necesita ir al cine ya que lo tiene adelante de su propia cama. ¿Para qué perder el tiempo leyendo si puedo estar cómodamente sentado frente al televisor escuchando lo que leen los demás? ¿Por qué tener que leer poemas de escritores de antaño cuando puedo escuchar canciones de moda que de vez en cuando sus letras reflejan lo que siento?
A los que fuimos estudiantes en la facultad, muchas veces nos preguntaban para qué estudiábamos Letras. Las respuestas que dábamos no nos convencían demasiado hasta que al fin, con el paso del tiempo, supimos encontrar una: estudiábamos Letras porque nos gustaba. Pero ¿cómo van a hacer para enseñar Literatura?... ¡La Literatura no se enseña!, nos decían casi a gritos. Y realmente tenían razón. No se puede enseñar Literatura. Lo que tenemos que lograr los profesores de Literatura es que los alumnos disfruten de la lectura, que los alumnos sepan que es la Literatura la que enseña y no los profesores, que con la Literatura se aprende... ¿A qué? Entre otras cosas, a vivir.
Leer Literatura significa incursionar en un mundo irreal, creado por un autor con fines estéticos. Porque la Literatura no es solo la expresión de sentimientos, la mera apelación a quien lee o escucha, el testimonio de algo que pasó o el relato de una ficción. La Literatura incluye esas funciones pero las subordina a otra cosa: al placer estético.

¿Y cómo puede algo irreal, algo ficticio, enseñarnos a vivir? Los alumnos lo podrán comprobar o no durante el paso por la escuela. Estará en los textos que lean el sentido de la Literatura, el sentido de lo que el autor quiso transmitir. Pero a ese sentido lo tendrán que descifrar. No se van a encontrar con escritores que digan la vida es linda y hay que vivirla o la vida no tiene sentido, ya que es solo el camino hacia la muerte. Ellos dirán eso y mucho más pero con otras palabras. Los alumnos serán los que deberán descifrar los mensajes. Y sus profesores, los responsables no solo de ayudarlos en esa tarea sino también de la selección de textos, tan difícil cuando uno se encuentra limitado solo a literaturas determinadas.
Con la Literatura se puede viajar tan lejos como queramos, siempre que al leer sepamos comprender, sepamos dejar volar nuestra imaginación, y sepamos aceptar el juego que el autor nos propone. No de otra forma vamos a poder disfrutar de la Literatura. Leer Literatura significa ser cómplice de un juego apasionante; un juego que sirve para hacernos pensar, reflexionar y cuestionar el mundo en que vivimos en todos sus aspectos. Ya no se es un simple lector cuando nos enfrentamos a un texto literario: ese texto nos provoca, nos desafía y nos invita a participar con inteligencia en los hechos.
Muchos adultos se preguntarán: A mi edad, en mi situación, ¿para qué quiero leer literatura? ¿Me va a ayudar a encontrar trabajo? ¿Me va a ayudar a progresar en el que ya tengo? ¿Voy a ganar más dinero leyendo poemas de la Edad Media o interpretando El Quijote? La respuesta es simple: no.
Entonces, ¿para qué perder el tiempo?, se volverán a preguntar. Y nuevamente, una repuesta: no van a perder el tiempo si no quieren perderlo. No van a perder el tiempo si no se los hacen perder los profesores. Entre todos, entre profesores y alumnos, se trata de hacer de esta materia una buena oportunidad para pensar, para aprender a criticar con fundamentos, para saber interpretar al mundo que nos rodea, para abrir nuestra mente y poder advertir cuándo algo es bueno o cuándo algo es malo, para relacionar hechos pasados con nuestra vida, para advertir que el hombre durante toda la historia siempre vivió preocupado por los mismos temas: el amor, la muerte, el poder, la existencia, el trabajo, la dignidad... Pero siempre desde la propia perspectiva, la de cada uno, que puede ser coincidente o no con la del otro.
Y ubicar a la Literatura en su contexto (tiempo, lugar) ayudará a los alumnos a dar sentido a lo que van a leer y podrán comprender cómo a través de las distintas épocas el pensamiento del hombre fue evolucionando hasta llegar a nuestros días.
Alimentar la conciencia crítica, abrir la mente al mundo y a las ideas, gozar al momento de leer un texto, son solo algunas de las metas que la Literatura propone. Todo dependerá del entusiasmo que pongan alumnos y profesores para que Literatura no sea una materia más a aprobar para obtener un título secundario.
Y si algún día lejano, cuando en algún momento de su vida, por alguna u otra razón, algún alumno relacione sus experiencias con algunas de las que ha leído en algún texto literario en la escuela, o si recuerda algunas de las enseñanzas transmitidas en una clase de Literatura, que esté seguro de que aunque no se entere, quien intentó hacerle disfrutar de la lectura va a sentirse feliz.
Y si al terminar la escuela secundaria piensa que la Literatura no le sirvió absolutamente para nada, el esfuerzo del profesor —si realmente lo hubo— habrá sido realmente en vano.
Por eso es un desafío enseñar Literatura en la escuela secundaria, a alumnos con características ta
n diferentes, vidas tan heterogéneas, pensamientos tan disímiles, pero seguramente con ansias de tener la inteligencia suficiente para que en la vida nadie los atropelle ni se aproveche de la situación que estén atravesando, cualquiera que sea.
La Literatura no hará mejorar a nadie su situación económica, pero ayudará a pensar, ayudará a elegir, ayudará a desenvolverse en el mundo con más sentido crítico, divertirá y ayudará —a no dudarlo— a crecer como persona.
Se debe tomar a la Literatura como un desafío... Para quienes intentamos hacerla gustar, lo es desde hace ya mucho tiempo.

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SF

martes, 3 de noviembre de 2009

MEDIO (adverbio)

Cuando la palabra medio es adverbio (es decir, cuando modifica a un adjetivo), es invariable.
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Ejemplo:
Estaba medio cansada.
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Si decimos Estaba media cansada, estamos utilizando una expresión incorrecta porque una persona nunca está cansada por la mitad, sino que está cansada
a medias.
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El adverbio invariable medio equivale a algo (Estaba algo cansada).
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Aunque la concordancia entre el adverbio medio y el adjetivo se está generalizando en el uso diario (Estaba media cansada), SU USO ES INCORRECTO.
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Diferente es el caso cuando medio funciona como adjetivo que modifica al sustantivo, ya que debe adaptarse a éste en número y género.
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Ejemplo: Media ciudad adhirió a la huelga - Me comí media naranja.
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SF

ALUMNOS QUE ESCRIBEN...

UNA LÁGRIMA

Creí que la justicia era justicia.
Vi la injusticia y dejé de creer en la ley.
Lloré, grité,
y desesperada me di cuenta
de que la corrupción siempre triunfaba.

Era una entre miles.
Era como remar contra la corriente.
Dormir y no despertar jamás
de una pesadilla fría y sin fin.

Al despertar dejé de creer en la verdad.
Vi la falsedad en los que creí rectos y sabios,
me sentí sola, tuve que callar o morir
porque al descubrir la realidad
me sentí defraudada.

Estaba rodeada de mentiras,
traición y engaño.
Tres paredes y una reja me enseñaron
a fingir, a esconder la verdad que una vez
quise destacar, y con trampas
la corriente me venció.

Todos se preguntarán:
¿Qué le sucedió? ¿Por qué tanto dolor?
Y yo,
en silencio, con una mirada triste,
simplemente derramé una lágrima
llena de significados
que nadie sabrá jamás.

Guadalupe Urquiza - 3er. año “A” (2009)

domingo, 1 de noviembre de 2009

EL AMOR VIAJA POR MAIL

La tecnología inmoló a las cartas de amor. La agonía comenzó en 1876, cuando Alexander Graham Bell presentó en público su último invento: el teléfono. Había nacido un revolucionario artefacto que lograba que uno y otro se contactaran de inmediato, sin que importara a qué distancia estaban.
El comienzo de la comunicación telefónica significaba el fin de la comunicación postal. Rainer María Rilke lo anticipó en una carta fechada a fines de 1908. Y no se equivocó. Escribir cartas en cualquiera de sus variantes, desde las comerciales hasta las románticas, pasó a ser una costumbre del pasado. El teléfono lograba que tanto el saldo de las cuentas corrientes como las pasiones desmedidas se confesaran en un abrir y cerrar de ojos.
A mediados de este siglo ya no había quién escribiera cartas de amor. A fines de este siglo, cuando ese hábito ya se creía perdido, las cartas de amor regresaron con el arrebato y el fervor de antaño. Y los méritos de ese retorno son de Internet.
La historia del mundo también se puede cifrar en su correspondencia, desde las epístolas de San Pedro a los romanos hasta la carta que Franz Kafka nunca le envió a su padre.
Las cartas de amor son parte de esa historia. Ahí están las que Albert Einstein le escribía a Mileva Maric, las que Jean Paul Sartre desde su confinamiento alemán le enviaba a Simone de Beauvoir y las que Juan Domingo Perón, desde la cárcel de Martín García, le remitía a Evita.
Por sus propias cartas, sabemos de las aventuras románticas de Domingo Faustino Sarmiento, de Leopoldo Lugones, de Roberto Arlt y de Jorge Luis Borges. ¿Qué habría pasado si esas palabras se hubieran dicho por teléfono? Una vigorosa parte de la historia se habría perdido para siempre.
A pesar de esa pérdida, los enamorados eligieron el teléfono. Fue natural que sucediera así. El mensaje telefónico brindaba una inmediatez que de ninguna manera podía lograr el más eficaz de los correos. Cada vez que alguien leía tengo ganas de verte, de inmediato se preguntaba si aún persistían esas ganas: la carta había demorado una semana en llegar a destino. El teléfono anuló ese contratiempo. Todas las palabras de amor que se oían del otro lado de la línea correspondían al momento en que se estaban pronunciando.
Pero a las palabras se las lleva el viento. No es lo mismo oír te quiero por teléfono que leer te quiero en una carta. La primera expresión llega de inmediato pero se pierde en cuanto se pronuncia; la segunda tarda unos días, aunque una vez que llega se queda para siempre. Sobrevive incluso a quien la escribió y a quien la leyó. Por hablar en lugar de escribir, quedó silenciada para el futuro buena parte de la actual historia romántica.
Internet enmendó tamaño disparate. Gracias al correo electrónico es posible seducir otra vez por medio de la palabra escrita. Las palabras de amor, escoltadas con versos de Pablo Neruda o de T.S. Eliot, llegan a destino con la velocidad de la comunicación telefónica, y allí se quedan.
Aquellas viejas cartas se guardaban en un cofre con la secreta fantasía de que alguna vez las conocieran otros; muchas habían sido escritas exclusivamente para eso. Estos e-mails se pueden guardar en un disquete con la misma secreta fantasía.
Pero no sólo en velocidad el correo electrónico supera al tradicional. Además, destierra la excusa de que la carta nunca llegó a destino. El e-mail llega invariablemente, sólo retorna si la dirección es incorrecta.
Sin embargo, a la hora de confesar pasiones incontroladas es preciso controlar cómo se envía: el e-mail puede salir con copias. Mortifica que esas palabras tan especiales, escritas exclusivamente para la mujer amada, le lleguen también a un agente de bolsa, a un escribano o a cualquier otra dirección que figure en la libreta electrónica del imprudente enamorado.
Todas las cartas de amor son ridículas / no serían cartas de amor si no fuesen ridículas, postula Fernando Pessoa en un poema. Algunos versos después, reconoce: Pero, al fin, / sólo las criaturas que nunca escribieron / cartas de amor / son / ridículas. El e-mail hace posible que nuevamente se escriban ridículas cartas de amor; acaso una eficaz manera de que dejemos de ser, de una vez por todas, criaturas ridículas.
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martes, 27 de octubre de 2009

LENNON, JOHNN: Imagina

Imagina que no hay cielo... Es fácil si lo intentás.
Sin infierno abajo, sólo el firmamento encima nuestro.
Imagina a toda la gente viviendo para hoy.
Imagina que no hay países... no es tan difícil hacerlo.
Nada por quien matar o morir.
Y tampoco ninguna religión.
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Podrás decir que soy un soñador,
Pero no soy el único.
Espero que algún día te unas a nosotros
Y el mundo será uno solo.
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Imagina que no hay posesiones...
me pregunto si podés.
Que no hay ninguna necesidad de codicia o hambre,
una hermandad del hombre.
Imagina toda la gente compartiendo todo el mundo.
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Podrás decir que soy un soñador,
pero no soy el único.
Espero que algún día te unas a nosotros
y el mundo será uno solo.
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miércoles, 21 de octubre de 2009

BORGES, Jorge Luis: El fin

Recabarren, tendido, entreabrió los ojos y vio el oblicuo cielo raso de junco. De la otra pieza le llegaba un rasgueo de guitarra, una suerte de pobrísimo laberinto que se enredaba y desataba infinitamente… Recobró poco a poco la realidad, las cosas cotidianas que ya no cambiaría nunca por otras. Miró sin lástima su gran cuerpo inútil, el poncho de lana ordinaria que le envolvía las piernas. Afuera, más allá de los barrotes de la ventana, se dilataban la llanura y la tarde; había dormido, pero aun quedaba mucha luz en el cielo. Con el brazo izquierdo tanteó dar con un cencerro de bronce que había al pie del catre. Una o dos veces lo agitó; del otro lado de la puerta seguían llegándole los modestos acordes. El ejecutor era un negro que había aparecido una noche con pretensiones de cantor y que había desafiado a otro forastero a una larga payada de contrapunto. Vencido, seguía frecuentando la pulpería, como a la espera de alguien. Se pasaba las horas con la guitarra, pero no había vuelto a cantar; acaso la derrota lo había amargado. La gente ya se había acostumbrado a ese hombre inofensivo. Recabarren, patrón de la pulpería, no olvidaría ese contrapunto; al día siguiente, al acomodar unos tercio de yerba, se le había muerto bruscamente el lado derecho y había perdido el habla. A fuerza de apiadarnos de las desdichas de los héroes de la novelas concluímos apiadándonos con exceso de las desdichas propias; no así el sufrido Recabarren, que aceptó la parálisis como antes había aceptado el rigor y las soledades de América. Habituado a vivir en el presente, como los animales, ahora miraba el cielo y pensaba que el cerco rojo de la luna era señal de lluvia. Un chico de rasgos aindiados (hijo suyo, tal vez) entreabrió la puerta. Recabarren le preguntó con los ojos si había algún parroquiano. El chico, taciturno, le dijo por señas que no; el negro no cantaba. El hombre postrado se quedó solo; su mano izquierda jugó un rato con el cencerro, como si ejerciera un poder.
La llanura, bajo el último sol, era casi abstracta, como vista en un sueño. Un punto se agitó en el horizonte y creció hasta ser un jinete, que venía, o parecía venir, a la casa. Recabarren vio el chambergo, el largo poncho oscuro, el caballo moro, pero no la cara del hombre, que, por fin, sujetó el galope y vino acercándose al trotecito. A unas doscientas varas dobló. Recabarren no lo vio más, pero lo oyó chistar, apearse, atar el caballo al palenque y entrar con paso firme en la pulpería.
Sin alzar los ojos del instrumento, donde parecía buscar algo, el negro dijo con dulzura:
—Ya sabía yo, señor, que podía contar con usted.
El otro, con voz áspera, replicó:
—Y yo con vos, moreno. Una porción de días te hice esperar, pero aquí he venido.
Hubo un silencio. Al fin, el negro respondió:
—Me estoy acostumbrando a esperar. He esperado siete años.
El otro explicó sin apuro:
—Más de siete años pasé yo sin ver a mis hijos. Los encontré ese día y no quise mostrarme como un hombre que anda a las puñaladas.
—Ya me hice cargo —dijo el negro—. Espero que los dejó con salud.
El forastero, que se había sentado en el mostrador, se rió de buena gana. Pidió una caña y la paladeó sin concluirla.
—Les di buenos consejos —declaró—, que nunca están de más y no cuestan nada. Les dije, entre otras cosas, que el hombre no debe derramar la sangre del hombre.
Un lento acorde precedió la respuesta de negro:
—Hizo bien. Así no se parecerán a nosotros.
—Por lo menos a mí —dijo el forastero y añadió como si pensara en voz alta—: Mi destino ha querido que yo matara y ahora, otra vez, me pone el cuchillo en la mano.
El negro, como si no lo oyera, observó:
—Con el otoño se van acortando los días.
—Con la luz que queda me basta —replicó el otro, poniéndose de pie.
Se cuadró ante el negro y le dijo como cansado:
—Dejá en paz la guitarra, que hoy te espera otra clase de contrapunto.
Los dos se encaminaron a la puerta. El negro, al salir, murmuró:
—Tal vez en éste me vaya tan mal como en el primero.
El otro contestó con seriedad:
—En el primero no te fue mal. Lo que pasó es que andabas ganoso de llegar al segundo.
Se alejaron un trecho de las casas, caminando a la par. Un lugar de la llanura era igual a otro y la luna resplandecía. De pronto se miraron, se detuvieron y el forastero se quitó las espuelas. Ya estaban con el poncho en el antebrazo, cuando el negro dijo:
—Una cosa quiero pedirle antes que nos trabemos. Que en este encuentro ponga todo su coraje y toda su maña, como en aquel otro de hace siete años, cuando mató a mi hermano.
Acaso por primera vez en su diálogo, Martín Fierro oyó el odio. Su sangre lo sintió como un acicate. Se entreveraron y el acero filoso rayó y marcó la cara del negro.
Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música… Desde su catre, Recabarren vio el fin. Una embestida y el negro reculó, perdió pie, amagó un hachazo a la cara y se tendió en una puñalada profunda, que penetró en el vientre. Después vino otra que el pulpero no alcanzó a precisar y Fierro no se levantó. Inmóvil, el negro parecía vigilar su agonía laboriosa. Limpió el facón ensangrentado en el pasto y volvió a las casas con lentitud, sin mirar para atrás. Cumplida su tarea de justiciero, ahora era nadie. Mejor dicho era el otro: no tenía destino sobre la tierra y había matado a un hombre.
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sábado, 17 de octubre de 2009

ALUMNOS QUE ESCRIBEN...


AMO
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Simplemente, amor…
la simpleza de tu ser
tus ojos que me envuelven
con miradas de ensueño
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Simplemente, amo…
tu piel color pasión
que escribe mis palabras
nacidas de mi corazón
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Simplemente, amo…
tu sonrisa en la vida
que alimenta la rosa
nacida en mí
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Simplemente, amo…
tu tristeza en días grises
que ve nacer una lágrima
de mis sentidos
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Simplemente, amo….
el susurro de tu corazón
que es todo en mi vida
que es mi esperanza
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Simplemente, amo… amo tu amor.
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Confidente de mi sueños…
no le escribo al amor, el amor escribe conmigo…
Te Amo.
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Bernabé Acevedo - 3er. año "A" (2009)

miércoles, 14 de octubre de 2009

CONVIVIR CON EL LIBRO DIGITAL

Argentina es el invitado de honor de la próxima edición de la Feria del Libro de Frankfurt. Tras la de Chicago, ésta es la más importante del sector, a juzgar por la calidad de los participantes y por el volumen de las operaciones que se realizan.
Argentina, cuna y espejo de literatos inmortales, tiene en la Feria del Libro de Frankfurt 2010 una buena oportunidad para confirmar y engrandecer la posición que ocupa en el universal escenario del libro. En la actual edición 2009, los libros digitales son los que ostentan el protagonismo de esta feria comercial que se celebra en estos días en esa ciudad alemana.
Las grandes editoriales y la electrónica de consumo apuestan por un futuro que ya está aquí, y unen fuerzas para fomentar una nueva forma de lectura, la del libro digital. Proponen que el público salte del papel a la pantalla. El concepto es tan revolucionario que la noticia sobre la llegada del libro digital ha provocado que algunas voces, con espíritu apocalíptico, ya quieran escribir la nota necrológica: el libro tradicional ha muerto, dicen.
El debate sobre la presunta muerte del libro de papel es una cuestión repetida, pero no tiene argumentos sólidos. Ya a finales del siglo XIX, toda una corriente de escritores presagiaba que el libro caería en desuso porque había llegado a manos de todo el mundo. Medio siglo después, el éxito de la televisión fundamentó las catastrofistas previsiones del pensador Marshall McLuhan, que se apresuró a sacrificar la imprenta en el altar del progreso.
Ahora, la informática y las telecomunicaciones cuestionan la modernidad del libro, del que incluso han dicho que es un fenómeno históricamente frágil, condenado a convertirse en un objeto de lujo o de anticuario. Anunciar la muerte del libro impreso no es, por tanto, un fenómeno nuevo. Pero es falso el debate sobre el final del libro de papel. El marketing lo fomenta deliberadamente, tal vez porque se niega a reconocer que las diversas dimensiones del libro están destinadas a convivir.
El concepto de libro, confinado hasta hace poco al mundo impreso, al mundo de los soportes físicos, se ha ampliado como resultado de diversas innovaciones que ahora permiten aumentar la difusión de un texto. Con la aparición de los libros para ciegos, los audiolibros y los libros digitales, ha sido necesario redefinir el concepto de libro, que ya no se puede considerar sólo como un conjunto de hojas encuadernadas.
Más que discutir sobre dos formatos (libro en papel, libro digital), conviene debatir sobre dos tipos de lectura.
Por un lado está lo que podría llamarse la lectura del pescador: lenta y pausada, es la lectura del goce placentero, es la lectura que trata de llegar a la profundidad, que quiere avanzar lentamente. Es la manera de leer que hoy se asocia al libro en papel. Por otro lado está la lectura del cazador: es la que va a la caza de una información, es la lectura que investiga, que apunta en una dirección y después en otra. Es la lectura de superficie, casi instantánea, que propone la electrónica.
Son dos posibilidades de lectura, paralelas y no excluyentes, una no sustituye a la otra. Los libros de consulta (diccionarios, enciclopedias) se publicarán cada vez más en soporte digital, mientras que los otros libros continuarán publicándose en papel por razones ergonómicas: es más cómodo leer en papel que en pantalla. Incluso cuando el libro está disponible por vía electrónica, la mayoría de los lectores imprime para leer. Por tanto, los diversos soportes y las diversas formas de lectura convivirán de una forma tan inevitable como enriquecedora.
El placer de leer un clásico de la literatura universal en una buena edición no puede compararse con la lectura en pantalla, ni la pantalla crea un vínculo emocional tan intenso como el que un libro de bolsillo llega a establecer con el lector. El libro digital no pretende competir en estos términos. Sólo aspira a ofrecer nuevas posibilidades para acceder al contenido, y entonces el lector puede elegir entre un formato u otro según la necesidad del momento. El libro impreso se complementa con el libro digital, que puede transmitir su contenido a distancia y de manera inmediata.
En consecuencia, el libro en papel no está amenazado por la llegada del libro digital porque continúa presentando los contenidos de una manera más eficaz que los medios electrónicos. El libro impreso es un objeto perfecto que ha sido sometido a una depuración de más de cinco siglos, durante los cuales se han afinado sus mecanismos textuales. Y estamos tan acostumbrados a abrir las páginas de un libro que ni siquiera nos damos plena cuenta de ello.
Más allá de cómo evolucionen los soportes en el futuro, lo importante es que estos soportes sean útiles ahora. Y que el libro sea más accesible, y esté al alcance de más personas, para que pueda acceder quien antes no podía. Pero la tecnología digital también plantea retos a los lectores: ser un lector culto, actualmente, implica saber utilizar determinadas herramientas que guardan poca relación con el pasado.
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domingo, 11 de octubre de 2009

ALUMNOS QUE ESCRIBEN...

Hoy inauguramos un nuevo espacio en nuestro blog, "ALUMNOS QUE ESCRIBEN...", destinado a todos aquellos alumnos de nuestra escuela a los que les gusta escribir poemas, cuentos, algún pensamiento o cualquier otra idea, y no encuentran un lugar donde manifestarse.
LENGUA EN LIBERTAD les brinda ahora ese lugar. Aquí estarán nuestros ALUMNOS QUE ESCRIBEN...

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EL FANTASMA DEL PASADO
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Hoy sintió dolor, bronca e impotencia
Cosas de la vida que te llevan a la angustia
Le duele la falta de palabra
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Hoy no comprende el porqué
Todo está mal
Quizás, los fantasmas de su pasado
Están a punto de estallar
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Sus ojos brillan, y una pequeña lágrima
Se derrama sobre su mejilla pálida
¿Qué me sucede? Se interrogó
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Hoy siento mi corazón herido,
Apretado, ofendido
Dijo en su pensamiento
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La sensibilidad se notó en su rostro
Hoy siente quebrar su alma,
Su dolor, su todo, vuelca en un papel
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El pasado marca su vida,
Lleva sus sufrimientos al presente
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Su secreto los guarda en su interior,
Pero de vez en cuando regresa ese fantasma
Y le destroza la vida.

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Guadalupe Urquiza - 3er. año “A” (2009)

martes, 6 de octubre de 2009

EL DISCURSO LITERARIO

En la vida diaria, las personas se encuentran en situaciones de comunicación donde cuentan episodios presentes o recuerdan, expresan sus emociones, e incluso realizan algunas acciones (como gestos corporales y señas) que acompañan al discurso, con el propósito de hacerse comprender. A veces el intercambio de ideas y sentimientos se realiza oralmente y otras de manera escrita.
En literatura ocurre algo similar: se cuentan historias, se expresan emociones y se representan acciones.
Hay que saber diferenciar cuándo un texto pertenece al intercambio cotidiano (chistes, anécdotas, diálogos) y cuándo un texto se convierte en una obra literaria (cuento, novela, poema, obra de teatro).
Los textos literarios exponen la imaginación, el ingenio y la sensibilidad de sus autores y despiertan en sus lectores diferentes emociones y reflexiones. Brindan conocimiento y contribuyen a que el lector observe personajes con distintas características y temperamentos, la calidad de las acciones y vínculos que entre ellos se establecen, y las peculiaridades de paisajes y regiones desconocidas del país y del mundo.
A través de la actitud relajada que surge de leer un libro, mucha gente puede dialogar sobre sus propias emociones y pensamientos, y también puede reflexionar sobre las actitudes de otras personas y sobre lo que ocurre a su alrededor, en el lugar donde vive. Si bien todas las obras literarias son diferentes, se sabe que de acuerdo con el fin que buscan sus autores, pueden agruparse entre sí sobre la base de ciertas cualidades compartidas. No es lo mismo escribir una poesía para un amigo que escribir el texto de una obra de teatro que se va a representar en una escuela. Los objetivos son distintos.
Por eso se afirma que las obras literarias presentan formatos diferentes, que se adecuan a sus finalidades específicas.
Toda obra literaria es producida por el autor –o los autores- con un efecto estético, una impresión de belleza, utilizando el lenguaje de una manera muy particular. Es la representación de un suceso, de un estado de ánimo o de un concepto o idea por medio de un lenguaje artísticamente elaborado.
La obra literaria es una situación comunicativa imaginaria, distinta de una situación real. Es decir, los hechos o situaciones que ocurren en una obra literaria pertenecen siempre al ámbito de la ficción, al mundo imaginario.
Aunque se basen en hechos ocurridos realmente y tomen elementos de la realidad cotidiana, un cuento, una novela, un poema, una obra de teatro, son siempre parte de la literatura. Con la aparición de hechos reales o verídicos se intenta crear un efecto de realidad.
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FICCIÓN
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Se dice que un texto es ficticio cuando lo que se narra es una historia imaginada por el autor, quien construye un narrador que tiene a su cargo el relato.
A pesar de que algunas veces los cuentos y novelas se originan en sucesos reales, la elaboración de la historia es invención del autor. A través de su imaginación, el escritor puede crear una historia formada por hechos posibles en el mundo real o una historia que relata sucesos que no podrían ocurrir nunca en la realidad.
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OBRA LITERARIA: MUNDO REAL Y MUNDO IMAGINARIO
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En toda obra literaria hay:
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1) un hablante real - un hablante imaginario
2) un oyente real - un oyente imaginario
3) un mensaje real - un mensaje imaginario
4) un mundo real - un mundo imaginario
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En el plano de la realidad debemos tener en cuenta todas aquellas personas o conceptos que realmente existen: autor del texto, lector, texto escrito, contexto (tiempo y lugar en los que se escribió la obra).
En el plano de lo imaginario hablaremos del narrador o “yo lírico”, del destinatario, del mensaje último del texto y del mundo en el que se desarrolla la ficción (tiempo y lugar).
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Ejemplo:
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LA LUNA CON GATILLO
(fragmento)
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(...)
¿Comprendéis por qué
el poeta y el soldado
pueden ser una misma cosa?
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Subiré al cielo,
le pondré gatillo a la luna
y desde arriba fusilaré al mundo,
suavemente,
para que esto cambie de una vez.
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Raúl González Tuñón
Argentina, 1905/1974

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H.R.: Raúl González Tuñón
O.R.: El lector
ME.R.: Texto completo
Mu.R.: Tiempo y lugar donde el H.R. escribió su obra.
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H.I.: Yo lírico (1ra. Persona del singular)
O.I.: Vosotros (2da. Persona del plural)
ME.I.: Situación ficticia: comparación entre un poeta y un soldado, ansias de cambiar el mundo, etc.
Mu.I.: Cielo, luna, mundo.
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HABLANTE REAL Y HABLANTE IMAGINARIO
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En una obra literaria es preciso diferenciar al hablante real, es decir, al AUTOR, que es la persona real que inventa la historia y la escribe, del hablante imaginario, que es la figura ficticia que el autor construye, inventa, para que narre una historia o manifieste sus sentimientos. En el caso de la narración, se lo llamará NARRADOR (que puede estar en primera o tercera persona gramatical); y en el caso de la lírica, se lo llamará “YO LÍRICO”.
En el fragmento de La luna con gatillo, el hablante real es el autor, es decir, Raúl González Tuñón, de existencia física real; es él quien creó una 1ª persona del singular (un “yo lírico”) para expresar sus propios sentimientos. Como el ámbito de toda obra literaria es la ficción, mal podría considerarse al autor como perteneciente a ese mundo.

GÉNEROS LITERARIOS TRADICIONALES

A partir del siglo XVIII en la teoría literaria moderna se impuso ampliamente el reconocimiento de tres grandes géneros literarios: lírica, narrativa y drama, como patrones generales. Así toda la escritura literaria podría subordinarse a una de estas tres formas.
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GÉNERO LÍRICO
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Se llaman líricos aquellos textos que representan el “yo” o la subjetividad del autor, es decir, que satisfacen su necesidad de expresar lo que siente y contempla.
Suele asociarse a esta clase de textos sólo con escritos en verso; pero esto no implica que toda composición en verso sea lírica o poética, ni tampoco que los textos escritos en prosa carezcan de poesía. Lo lírico puede estar presente en todos los géneros.
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La palabra lírica proviene de “lira”, antiguo instrumento musical de cuerdas. Los antiguos solían acompañar el recitado de las composiciones poéticas con una lira. Por extensión, la lira pasó a representar el canto mismo del poeta y de sus creaciones.


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Definiciones del diccionario
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LÍRICA (del latín lyricus) adj.: 1. Perteneciente o relativo a la lira o a la poesía propia para el canto. 2. Lit. Se aplica al género de poesía en que el poeta canta sus propios afectos e ideas y, por regla general, a todas las obras en verso que no son épicas o dramáticas.
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LIRA (del latín lyra y éste del griego lyra) s.f.: 1. Mús. Instrumento de música antiguo, de cuerda, que se tocaba con las dos manos.

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Ejemplo:
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VERSOS SENCILLOS
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Yo soy un hombre sincero
de donde crece la palma,
y antes de morirme, quiero
echar mis versos del alma.
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He visto vivir a un hombre
con el puñal al costado,
sin decir jamás el nombre
de aquella que lo ha matado.
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Rápida como un reflejo,
dos veces vi el alma, dos:
cuando murió el pobre viejo,
cuando ella me dijo adiós.
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Oculto en mi pecho bravo
la pena que me lo hiere:
el hijo de un pueblo esclavo
vive por él, calla y muere.
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Con los pobres de la tierra
quiero yo mi suerte echar:
el arroyo de la sierra
me complace más que el mar.
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Estimo a quien de un revés
echa por tierra a un tirano:
lo estimo, si es un cubano,
lo estimo, si aragonés.
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Yo sé de un pesar profundo
entre las penas sin nombre;
¡la esclavitud de los hombres
es la gran pena de mundo!
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Tiene el señor presidente
un jardín con una fuente,
y un tesoro en oro y trigo:
tengo más, tengo un amigo.
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JOSÉ MARTÍ
(Cuba, 1853/1895)

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GÉNERO NARRATIVO
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Es el discurso literario en el que se evoca todo un mundo, al que describe, y comunica hechos que transcurren en el tiempo y en un determinado lugar, del que participan personajes. La narración moderna está escrita en su mayoría en prosa, aunque también podemos encontrar discursos narrativos escritos en verso (prosa poética). Son parte de la narrativa los cuentos, las novelas, los relatos, las leyendas, etc.
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Definiciones del diccionario
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NARRACIÓN: f. Relato (SINÓN. Anécdota) Acción y efecto de narrar o contar. // Ret. Parte del discurso que expone los hechos.
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NARRAR: v.t. (del lat. Narrare). Relatar, referir, contar algún suceso (SINON. Explicar).
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NARRATIVA: f. Narración. // Habilidad en narrar. // Género literario que abarca el cuento, el relato y la novela.

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Ejemplo:
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LUNA
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Jacobo, el niño tonto, solía subirse a la azotea y espiar la vida de los vecinos.
Esa noche de verano, el farmacéutico y su señora estaban en el patio, bebiendo un refresco y comiendo una torta, cuando oyeron que el niño andaba en la azotea.
—¡Chist! —cuchicheó el farmacéutico a su mujer—. Ahí está otra vez el tonto. No mires. Debe estar espiándonos. Le voy a dar una lección. Sígueme la conversación como si nada...
Entonces, alzando la voz, dijo:
—Esta torta está sabrosísima. Tendrás que guardarla cuando entremos, no sea que alguien se la robe.
—¡Cómo la van a robar! La puerta de calle está cerrada con llave. Las ventanas, con las persianas apestilladas.
—Y... alguien podría bajar de la azotea.
—Imposible. No hay escaleras; las paredes del patio son lisas...
—Bueno, te diré un secreto. En noches como esta, bastaría que una persona dijera tres veces “tarasá” para que, arrojándose de cabeza, se deslizase por la luz y llegase sano y salvo aquí, agarrase la torta y escalando los rayos de la luna se fuese contento. Pero vámonos que ya es tarde y hay que dormir.
Se entraron dejando la torta sobre la mesa y se asomaron por una ventana del dormitorio para ver qué hacía el tonto. Lo que vieron fue que el tonto, después de repetir tres veces “tarasá”, se arrojó de cabeza al patio, se deslizó como por un suave tobogán de oro, agarró la torta y con la alegría de un salmón remontó hacia arriba y desapareció entre las chimeneas de la azotea.
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Enrique Anderson Imbert
(Argentina, 1910/2000)
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GÉNERO DRAMÁTICO
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Se denomina DRAMA o TEATRO al discurso literario en el cual la representación de las acciones surge en forma predominantemente de diálogo entre los diferentes personajes.. Toda obra dramática es escrita por su autor con la intención de una futura representación. El autor crea personajes que en el texto dramático se relacionan a través del diálogo para representar diversas situaciones. Cuando un director teatral lleva las acciones a escena, el texto se transformará en espectacular donde a los personajes les darán vida los actores.
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Como transcribir una obra de teatro sería demasiado extenso, se transcribe a continuación un fragmento de obra Esperando a Godot, del dramaturgo irlandés Samuel Beckett (1906/1989).
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ESTRAGÓN.— (...) Vámonos.
VLADIMIRO.— No podemos.
ESTRAGÓN.—¿Por qué?
VLADIMIRO.— Estamos esperando a GODOT.
ESTRAGÓN.— Es verdad. (Un tiempo) ¿Estás seguro de que es aquí?
VLADIMIRO.— ¿El qué?
ESTRAGÓN.— Donde hay que esperar.
VLADIMIRO.— Dijo que delante del árbol. (Miran al árbol). ¿Ves otros?
ESTRAGÓN.— ¿Qué debe ser?
VLADIMIRO.— Se diría que es un Sauce llorón.
ESTRAGÓN.— ¿Dónde están las hojas?
VLADIMIRO.— Ha de estar muerto.
ESTRAGÓN.— Basta de lloros.
VLADIMIRO.— Salvo que no sea la estación.
ESTRAGÓN.— ¿No será más bien un arbolito?
VLADIMIRO.— Un arbusto.
ESTRAGÓN.— Un arbolito.
VLADIMIRO.— Un... (Se recobra). ¿Qué quieres insinuar? ¿Qué nos hemos equivocado de sitio?
ESTRAGÓN.— Ya tendría que estar aquí.
VLADIMIRO.— No aseguró que vendría.
ESTRAGÓN.— ¿Y si no viene?
VLADIMIRO.— Volveremos mañana.
ESTRAGÓN.— Y después pasado mañana.
VLADIMIRO.— Tal vez.
ESTRAGÓN.— Y así sucesivamente.
VLADIMIRO.— Es decir...
ESTRAGÓN.— Hasta que venga.
(...)
ESTRAGÓN.— Didi.
VLADIMIRO.— Sí.
ESTRAGÓN.— No puedo seguir así.
VLADIMIRO.— Fácil de decir.
ESTRAGÓN.— ¿Si nos separásemos? Tal vez nos fuese mejor.
VLADIMIRO.— Nos ahorcaremos mañana. (Un tiempo). Salvo que venga Godot.
ESTRAGÓN.— ¿Y si viene?
VLADIMIRO.— Nos habremos salvado.. (Se quita el sombrero —el de Lucky—, mira dentro, pasa la mano, lo sacude y se lo vuelve a poner).
ESTRAGÓN.— ¿Vamos, entonces?
VLADIMIRO.— Levántate el pantalón.
ESTRAGÓN.— ¿Cómo?
VLADIMIRO.— Levántate el pantalón.
ESTRAGÓN.— ¿Qué me saque el pantalón?
VLADIMIRO.— Que te lo LEVANTES.
ESTRAGÓN.— Es verdad. (Se levanta el pantalón. Silencio).
VLADIMIRO.— ¿Vamos, entonces?
ESTRAGÓN.— Vamos.
No se mueven.
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TELÓN
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HIBRIDACIÓN GENÉRICA
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En la actualidad, sin embargo, la teoría literaria relativiza los supuestos límites entre los géneros literarios tradicionales vistos anteriormente. Esto quiere decir que es posible, por ejemplo, encontrar poemas fuertemente narrativos, relatos netamente poéticos u obras dramáticas con elementos esencialmente líricos o narrativos.
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Ejemplos:
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BODAS DE SANGRE (fragmento)
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LEONARDO.
Pájaros de la mañana
por los árboles se quiebran.
La noche se está muriendo
en el filo de la piedra.
Vamos al rincón oscuro,
donde yo siempre te quiera,
que no me importa la gente,
ni el veneno que nos echa.
(la abraza fuertemente)
NOVIA.
Y yo dormiré a tus pies
para guardar lo que sueñas.
Desnuda, mirando al campo,
(dramática)
como si fuera una perra.
¡Porque eso soy! Que te miro
y tu hermosura me quema.
LEONARDO.
Se abrasa lumbre con lumbre.
La misma llama pequeña
mata dos espigas juntas.
¡Vamos!
(la arrastra)
NOVIA.
¿Adónde me llevas?
LEONARDO.
A donde no puedan ir
estos hombres que nos cercan.
¡Donde yo pueda mirarte!
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Federico García Lorca
(España, 1898/1936)
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EN LO ÍNTIMO (fragmento)
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A veces busco un tono. Adelgazado, mío. Entrañable.
Puede ser un callejón perdido, cruzado por los cuises, bordado en lo alto por bandadas de gorriones y de tordos. (...)
O recorrer el campo resbaladizo, al tranco alerta. Viendo algún poste caído en la noche de tormenta, con los perros infaltables y allá lejos la bola húmeda del sol en fuga hacia el crepúsculo. (...)
En ese galpón de chacra no me fue vedado nada, ni siquiera el más difícil e inexpugnable imperio que los hombres imaginaron alguna vez. Allí, en ese reducto perdido en una pampa llena de maizales dorados, allí tal vez empecé buscando un tono para contar historias.
El tono que me permite —hasta hoy— seguir viviendo.
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Jorge Isaías (Argentina, 1946)